martes, enero 29, 2008
miércoles, enero 16, 2008

En mis pagos hay un árbol,
que del olvido se llama,
al que van a despenarse, vidalita,
los moribundos del alma.
Para no pensar en vos,
bajo el árbol del olvido,
me acosté una nochecita, vidalita,
y me quedé bien dormido.
Al despertar de aquel sueño
pensaba en vos otra vez,
pues me olvidé de olvidarte, vidalita,
en cuantito me acosté.
(Fernán Silva Valdés/Alberto Ginastera)
1938